Que opináis?(texto bastante largo)
Por David6565 el Sábado, 8 de Agosto del 2009 - 1 respuesta - 389 lecturas
A veces el silencio duele mas que las palabras y cada vez somos mas los que callamos y en un futuro seremos tantos que la soledad acabara por destruir a los corderos :D
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#1 el 08/08/2009 a las 23:32:
El presidente de la Diputación de Lleida, Jaume Gilabert, cobra 108.220 euros oficiales.
A parte de favores, comidas, enchufes, regalos, transporte, seguridad, servidores, demás dietas y lo que se embolsa bajo manga.
Vuelvo andando a casa a las dos de la madrugada por la Calle Mayor y todos los rincones de escaparates o los interiores de los bancos,
están llenos de "sin techo" intentando dormir sin contar los sueños rotos que beben vino con sabor a lejía.
Mejor que no cuenten las ovejas que mañana irán a comprar allí mismo.
A veces me pregunto que esconde más muerte si el silencio de los corderos o el dolor de los lobos sin guarida.
Pero el caso es que los pastores como Jaume deben ser atacados por los lobos ya que el rebaño anda demasiado ocupado
pastando en prados podridos de frivolidad, egoísmo y sumisión.
Los pastores culpables saben que los lobos sin casa están derrotados, sin moral, sin esperanza, sedados
y con muchísimo miedo pese a que no les quede nada. Saben que la manada está separada y que no van a asaltarlos,
por eso actúan con semejante descaro. Tal vez los lobos sin guarida apenas tengan voz y no les queden fuerzas como es comprensible,
pero aún quedamos muchos lobos con guarida que no olvidamos a los que no la tienen.
De momento aullamos pero algún día vamos a cansarnos y los colmillos y las garras harán justícia.
Ahora que venga Jaume hablablablablando de la democracia y la Constitución, cuando esta señala (todo es teoría, no práctica)
que la vivienda es un derecho. Yo cuando vuelvo andando a mi casa veo a decenas y decenas de desamparados
a los que su diputiferio olvida.
Más garras y colmillos hacen falta. Los aullidos acaban durmiendo hasta a la luna por necesarios que sean también.
Escrito por Pablo Hasél